jueves, 15 de abril de 2010

Novena a la Madre del Divino Pastor





Por la señal...

Acto de contrición

ORACIÓN

Oh dulcísima Emperatriz de los Serafines, que como Pastora del mismo Dios hecho hombre, lo apacientas entre tus castos y virginales pechos, subiendo tu dignidad a tanta altura, que aquel Señor a quien los cielos de los cielos no pueden contener, tú lo apacientas en tu purísimo regazo, dándole el pasto de tu candidísimo néctar. Ruégote, Pastora divina, por esta dignidad tan grande, que me ampares y favorezcas en la hora de mi muerte y me alcances el remedio de la necesidad en que me hallo, de tu dulcísimo Cordero Jesús, el cual con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

ALABANZAS


Bendito sea eternamente el Eterno Padre, porque crió a María Santísima para Hija suya, y porque le dió tanto poder. Amén. (Avemaría).

Bendito sea eternamente el Eterno Hijo, porque crió a María Santísima para Madre suya, y porque le dió tanta sabiduría. Amén. (Avemaría).

Bendito sea eternamente el Eterno Espíritu Santo, porque crió a María Santísma para Esposa suya, y porque le dió tanto amor. Amén. (Avemaría).

Bendito sea eternamente la Santísma Trinidad, porque crió a María Santísima para que fuese Templo y habitación suya, y porque nos la dió adornada con tanto poder, sabiduría y amor. Amén.

Bendígante, Señor, Trino y Uno, eternamente todas las criaturas, y te den honra, magnificencia y alabanza por todas las gracias, prerrogativas y privilegios que concediste a María Santísima, nuestra Pastora. Amén.

(Pídase con gran fervor la gracia que se desee conseguir.)

ORACIÓN


Dios te salve, amantísima, tiernísima y cuidadosísima María, Pastora vigilante de los pecadores, por cuya conversión ruegas continuamente al Señor, y a imitación del Buen Pastor, tu Hijo, buscas la oveja perdida con gran solicitud desde el Cielo, para traerla al redil. Dios te salve, porque ardiendo tu corazón en el fuego inextinguible de la caridad, asombras y ahuyentas al lobo infernal para que deje libre al rebaño de los pecadores. Dios te salve, porque es tanto tu encendido amor, que si fuera necesario darías mil veces la vida porque no se apartara ni una sola oveja del aprisco feliz de la gracia. Dios te salve, porque a cada uno de los pecadores, por ser criaturas de tu Santísimo Hijo, y almas redimidas con el precio infinito de su sangre, los amas tanto, y los apacientas con tanto cuidado, que siempre velas con incansable afán para que vuelvan al redil de donde se apartaron y sean apacentados de tu maternal amor y misericordia.


V. Ruega por nosotros, Pastora amantísima de los pecadores.

R. Para que seamos dignos de alcanzar lo que llenos de fe te pedimos.

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